lunes, 19 de junio de 2017

Ella 3





Ella 3

Ella, alguna vez sumida en el anhelante
vaso de bourbon, o ligera cabalgata
de botellas de vino. Y díganle
que su diente nunca dio bocados
a los cuencos de finísima arcilla.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Tirana









La ciudad de Tirana se expande bajo las faldas de los Alpes Dináricos que enmarcan la ciudad ofreciendo a la visitante una espectacular visión a medida que te vas acercando desde el aeropuerto,la avenida se llena de cafés, de mercadillos, de hoteles de todos los tamaños y de gente. La primera extrañeza  es la ausencia de turistas. No hay restaurantes de moda nitiendas de Inditex que te hacen sentir en cualquier ciudad como en la tuya porque el consumo no muestra radicales diferencias en parte alguna. Otra sorpresa es la cantidad de hombres que,  a las nueve de la mañana,  ya están sentados en el café, transmiten tranquilidad y el tiempo no parece correr para ellos. Algunos juegan al ajedrez o a las damas apiñados en las plazas en cuyo centro se levantan estatuas de partisanos, aquellos que en 1944 la liberaron de la ocupación italiana y más tarde alemana. Aquí no hay reyes ni santos. Aunque hubo un rey, pero ya no reina.
La renta per cápita de los albaneses es muy baja, uno de los países más pobres de Europa y sin embargo hay algo en el ambiente que hace muy acogedora la ciudad, aunque el tráfico sea una locura y haya tantos ciudadanos de un lado para otro. Un albanés puede estar cuatro horas sentado ante su taza de café turco o jugar sobre el capó de su taxi Mercedes Benz a las cartas.
El gobierno que tomó el mando en 1944 utilizó una mezcla de terror nacionalista y comunista. Enver Hoxha aisló el país para seguir en el poder después de que los demás regímenes comunistas europeos hubiesen caído. Quedan señales de aquellos tiempos como los búnkeres repartidos por todo el territorio, casi un millón. Cuando murió, en 1985, fue enterrado en el búnker pirámide  del Boulevard de los Héroes, justo al lado de su residencia, ahora ambas edificaciones están derruidas, la pirámide que ordenó construir la hija del dictador está pintarrajeada, algunos adolescentes trepan por sus paredes inclinadas. Apenas detectas gente con los ojos puestos en el teléfono móvil. Albania ha sido el único estado en la historia en declarar la inexistencia de Dios. Fue ateo desde 1967 hasta 1990. Se destruyeron mezquitas e iglesias, pero la religión no se puede decretar inexistente porque suele renacer con más fuerza. En las pocas mezquitas que quedan, los muecines oran a viva voz cinco veces al día con ayuda de megafonía. Te detiene el canto. Te detienen los autos que pasan sin hacer caso de los pasos de cebra. Te detiene el hermoso cielo y las fachadas de muchos edificios sin revocar. Pero la extrañeza no te deja en paz y camino por calles cuyos nombres no puedo retener porque la lengua albanesa de origen indoeuropeo (tiene además tres dialectos) proviene del antiguo ilirio y en la actualidad sus raíces se reparten entre lenguas como el turco. Es una de las lenguas anteriores al latín,  junto con el griego y el vasco. Aunque no pueda recordar sus nombres porque soy incapaz de retener la grafía, puedo ver los diminutos comercios invadiendo las aceras;  en algunos casos se estrechan tanto que desparecen en la calzada. Te encuentras con pequeños colmados donde se ofrece fruta del tiempo, una fruta poco lustrada, ya lo largo de las aceras decenas de ropa colgando, hay tanta que no me explico quién la compra. A veces parece que paseas por un barrio de Atenas para trasladarte a algunas calles de Fez, ese aire entre oriental y europeo hace que Tirana sea tan particular. Una mujer de mediana edad vigila las brasas de un fuego que reaviva, en su comercio caben apenas tres mesas frente a un mostrador deslucido y viejo, el local no tiene más de veinte metros cuadrados, rezuma tiempo y abandono. La mujer prepara unos pinchos que algunos viandantes consumirán. Unos metros más adelante me introduzco por un callejón que me lleva a una serie de bloques con ladrillos a la vista, los primeros pisos tienen rejas, cada una de una forma, algunas son trozos de somieres, otras parecen no ajustar del todo. Una joven sale de uno de los departamentos, una mujer me mira sentada desde un banco, algunos balcones parece que se vayan a caer. Padecieron años de aislamiento tras la dictadura comunista y la crisis de 1997 a causa del colapso de unos sistemas financieros regulados por el gobierno de Sali Berisha.  Se trataba de depósitos que generaban intereses muy altos y casi toda la población invirtió en ellos, el colapso llegó casi a descomponer el país, fueron asesinadas más de dos mil personas y diez mil albaneses iniciaron otra emigración masiva. Las huellas de la miseria son siempre visibles en las clases más vulnerables y casi toda Tirana fue vulnerada, lo que no impide que te vuelvas a sorprender en el trayecto que lleva al centro de la ciudad, arquitectura de moldes fascistas por la amplitud donde te imaginas a las masas vitoreando al dictador. También hay muchas tiendas de vestidos de novia. Las bodas forman parte de la tradición y hay vestidos para elegir, en algunas calles tienes que levantar la vista para descubrir en el primer piso una cristalera ocupada por maniquíes de novias. Hay tiendas donde venden aceites esenciales para el cuerpo, unos aceites que te perfuman y hacen deseable a la mujer que se los unta. Cerca de las estaciones de autobuses surgen decenas de gomerías que me recuerdan las existentes en Montevideo, un cruce de imágenes familiares une a las dos ciudades por un instante. La percepción del tiempo también se ocupa de lo que no es real y sin embargo nos envuelve. Por ello no puedo concluir este artículo sin prometer continuarlo en la próxima entrega.

Concha García




martes, 16 de mayo de 2017

Neni Salvani






Neni Salvani nació en Carrara (Italia) en 1925,  a los tres años se trasladó con su familia a Rio de Janeiro donde estudió Filosofía y Letras. Fue profesora en la Universidad Santa Úrsula en Río de Janeiro y publicó los poemarios: Mar Longe (Mar lejano) y Sinos de Areina (Campanas de arena). Se trasladó con su marido, el arquitecto Fernando Tabora a Caracas en 1965 y durante 18 años impartió la Cátedra de Literatura Brasilera en la UCAB. Vive discretamente en Barcelona desde hace dos años, con su hija, la fotógrafa Carla y su familia. Emigrar no se elije, muchos son los condicionantes para que las personas tengan que irse de su país. En su casa del barrio de Vallcarca,  en Barcelona, detrás del Parque Güell, la vegetación es más abundante que en las áridas aceras de otros barrios. Al llegar me encuentro en la casa con Juan Pablo Roa, poeta colombiano instalado en Barcelona.  Juan Pablo ha descubierto la poesía  Neni gracias a su librería Animal Sospechoso, ubicada en el barrio de Gracia. Está también Carla Tabora, su esposo, y Cristina Guzmán, librera y editora venezolana. Siempre que se sale, ya una no es del lugar que dejó, dice Nini. Sus 92 años no le han quitado lucidez, ni curiosidad, ni el brillo de los ojos.
Comienzo preguntándole si la poesía remite siempre a la infancia, sobre todo la que escribe ella.
No es fácil hablar sobre ello.  Cuando una es infante,  la vida pertenece a otras personas que deciden si vas o te quedas. La elección empieza después a desarrollarse y es entonces cuando tomas decisiones. Mi familia se trasladó a vivir a Brasil, al otro lado de la Bahía de Río de Janeiro, donde mi papá tenía obligaciones pues era ingeniero. Me case con el arquitecto Fernando Tabora, decidimos ir a  vivir a Venezuela y ahora estoy al lado de mi hija.
Mis  libros publicados están en idioma portugués. Yo fui a Brasil a los 3 años y la evocación fue a través del idioma. En la universidad  estudie el castellano,  todo era muy determinado para el estudio del español, leíamos a  Calderón y Quevedo,  todo de acuerdo a un programa.
Mis lecturas fueron muchísimas. Una mezcla entre la narrativa y la poesía, el teatro el ensayo… todo está mezclado con el crecer de una.
Su poesía, no se puede reducir a unas explicaciones, la búsqueda de la palabra mediante la propia palabra se convierte en indagación, la misma que tuvieron otros grandes poetas, aunque ella es muy discreta. A un lector joven que le dirías, le pregunto. responde pensando… Llegar a la poesía no desmenuzándola  y analizándola. La poesía siempre ha sido difícil pero justamente es el único chance que tenemos de conocer,  o pretenciosamente conocer , la búsqueda interior. Es un misterio. Como combina una palabra con la otra, como se encuentra la palabra que exprese el verso, eso es la poesía.
¿Cualquiera puede escribir poesía? Le digo, y responde:  Hay una vocación hacia el misterio de la palabra esa vocación es la respuesta. Supongo que alguien que descubra a Dante no va a dudar nunca de que el realmente era un poeta, entonces los demás somos pequeña cosa.
La duda siempre te persigue, cuando el poeta se encuentra con su duda y encuentra la definitiva, encuentra como un muro que hay que deshacer, es difícil expresar la poesía, una puede estar sentada en una oficina y a la vez estar trabajando la palabra.


Huellas místicas  que recuerdan las de otras poetas de su generación como Ida Vitale.  Nani no conoce a Ida Vitale. Pero parecen compartir el mismo cielo estrellado. La constatación de una trascendencia, una búsqueda no limitada,que  no es religiosa. Es del misterio del misterio a través de la palabra.  No es trascendencia hacia Dios, sino hacia la propia palabra.
El idioma es una piedra para la poesía. Por ser tan importante, la expresión es importante. Me dice.  Es a través de ese mas allá que existe la expresividad interior, la posibilidad de comunicación. La búsqueda mística a través de San Juan y Santa Teresa.

El segundo libro Campanas de arena, lo escribió dos años después, en él evoca toda la vida que empieza a sonar desde el primer momento,  como es una campana que suena pero no alcanza a todos porque la campana es de arena. El ritmo en sus poemas hacen sonar los poemas. El poema es también ritmo.
No se ha traducido todavía nada esta poesía tan excelente. “Dejé la escritura y la duda fue mayor. Yo me sentí humildemente que estaba invadiendo un campo que yo no alcanzaba. Era mayor de lo que yo podía hacer y entonces dejé de escribir. Yo me sentía muy unida a Rilke que pasó tantos años sin escribir, ¿pretenciosa,  no?”  No pretenciosos quienes seguimos escribiendo.
“No permití que se desarrollara el narcisismo de ser escuchada.  Durante mi vida escribí muchos poemas pero no los publique, los guardé.”
A mi madre, dice Carla,  lo que le pasó le pasaba a muchas mujeres entonces,   el gran amor era su esposo. Yo los conocí y se llenaban mucho recíprocamente,  y vivieron esa gran aventura del amor.  La vida de la pareja y de los hijos fueron una vocación muy grande. Nani añade:  “Me parecía que había tantas palabras en el mundo que no hacía falta añadir más palabras. “
Nani se entusiasma y recuerda. Le pregunto si conoció a Elizabeth Bishop. Su marido estuvo trabajando con Maria Carlota de Macedo, “Lota”, la compañera de la poeta norteamericana,  en la creación del Parque do Flamengo. Sí la conoció, aunque confiesa que no la había leído.”Ella vivió muchos años en Ouro Preto, una ciudad colonial barroca”
No era fácil comunicarse en Brasil con sus editores y lectores,  estando en Venezuela. La ciudad estaba en un momento de expansión y había grandes escritores como Juan Lizcano, librería Cruz del Sur, Rafael Arraez, Yolanda Pantin,  Rafael Cadenas , Eugenio Montejo… en Caracas todas las generaciones se juntaban. La gente quería publicar en Caracas,  por ejemplo en Monte Avila o en la  Biblioteca Ayacucho.
“Daba clases de poesía contemporánea brasileña. Conocí a a Clarice Lispector. Cuando entramos en contacto estaba muy enferma, yo la he leído muy bien, una de las personas que conoce mejor su obra, dice la editora. Ella era su aventura interior , era extraordinaria, su descubrimiento del mundo que devolvía en literatura era de verdad insólito en Brasil, aunque la literatura brasileña tenía mucha importancia ella era nueva y única, estaba fascinada. Tenía mucha obra. Escribía de una forma interesante, sentada y sobre las rodillas escribía con una máquina de escribir, todo en ella era interesante, tuvo un hijo muy enfermo…













lunes, 24 de abril de 2017

jueves, 13 de abril de 2017

Ya no queda nada de todo aquello




Aquí las horas pasan como pasa todo. Han aumentado en los bares las pantallas de televisión, ahora son reversibles, se pueden ver por ambas caras, son delgadas, como una sábana. Ayer todo el mundo estaba mirándolas mientras estaba expectante a que el joven metiera el gol en la portería. Salí de la calle y me puse a mirar fotos de unos días antes. Sonaban los ruidos de la gente, eran como golpes de puerta en una habitación sin ventanas. 

lunes, 3 de abril de 2017

Poema de Viky Frías





MI NO SER

Yo pude no haber nacido,
quedarme en el vientre
de mi madre
en fase de huevo,
ser expulsada con la menstruación
-un minúsculo grano rojo
sin bautizar.

Yo pude haber caído en las cloacas
y servir de alimento a algún pez
o a una rana,
mis brazos y mis piernas
no hubiesen brotado,
el corazón
jamás habría dolido,
ninguno de mis pensamientos

pensado.

Señal de vida



Lo estuve siguiendo con la mirada hasta que se sentó en un banco.

lunes, 6 de marzo de 2017

Poema de Carmen Cuevas




Nubes al alba

Soledad entre las nubes. Arreboles
rojos de fuego vivo, rostros
calientes, pero helados a la vista.
Columna de nubes al albor: encarnadas,
grises, violáceas,
una hoguera removida de paleta
avistada; rojas fresas,
azafranes ardorosos, surgiendo
en irradiación temprana, ardor sereno

más suave que un susurro.







Carmen Cuevas vive en Murcia. Trabaja con otras poetas en "Miradas en los enresijos" Poesía de mujeres del s. XX

martes, 14 de febrero de 2017

Melisa Bendersky (un poema)





 

Melissa Bendersky

Por la rebelión

No te depiles. No te afeites.
Sé una mujer peluda, suave.

No te tiñas el pelo, no tapes tus canas.
No te pases la planchita,  no temas al frizz, no hace nada.
Sé una persona con cabeza.

No escondas tus tetas, no las encorsetes, no las encorpiñes
salvo por prevención a la violencia o el dolor.
Sé mamífera, de tus tetas viene el alimento que perpetuará a la especie.

No uses zapatos con los que no puedas correr el colectivo
o que te lastimen, te cansen, te incomoden.
Sé una mujer descalza antes que engrillada por tu propio calzado.

No te calles. Si a la audiencia no le gusta saberte crítica, divertida, cuestionadora, locuaz, buscá otros interlocutores.
Sé una mujer que piensa. Y no tengas reparos en mostrarlo.

No te maquilles. Distorsionar tus rasgos verdaderos
de acuerdo a pautas fijas de belleza no te hace hermosa.
Un clown también usa maquillaje.
Sé una mujer con cara de mujer.



Melissa Bendersky: Nació en Bariloche, Patagonia argentina, en 1975. Tiene dos hijos. Es periodista, escribe poesía y cuentos cortos. También se tienta con la literatura infantil.

lunes, 30 de enero de 2017

El apego



El apego no es otra cosa que la insuficiencia para sentir la realidad. Nos apegamos a la posesión de una cosa porque creemos que si dejamos de poseerla deja de existir. Ése es el caso de aquella mujer que se detuvo ante una cola con la creencia de que, si pasaba de largo, se perdería el pescado que allí despachaban. Creía que el alimento que ella  y los suyos no comían, no existía. Mucha gente no es capaz de sentir con toda su alma que existe una diferencia absoluta entre la destrucción de una ciudad y su remediable exilio lejos de ella,

Simone Weil. Cuadernos.
Traducción de Carlos Ortega

lunes, 23 de enero de 2017

Sobre poesía




(de una entrevista)

“Yo no dirijo mis poemas a nadie. Mis poemas están pensados para la poesía; es la poesía lo que yo amo, el destino de mi escritura (algo así).  La poesía es el objeto de mis desvelos” . 
La poeta comienza a leer un poema y dice algo así como:  “Ella se ha introducido como una hiedra”, por lo que debo entender que se ha introducido una hiedra en ella. La metáfora de que la poesía se introduce, sin aclarar cómo se introduce la poesía, como si se introdujese el mundo, me hace pensar en que algo falla. El poema termina con una confesión muy personal acerca del placer que le produce el sufrimiento, y la autora del  poema no se separa del yo ni instante, como si escribir poesía, por sí misma, fuese un valor, como si para escribir poesía no hiciese falta otra cosa que decir: poesía, como quién dice Pepe o Beatriz. Solo basta nombrar la palabra mágica: poesía,  para que el poema pierda todo el sentido,  puesto que la poesía debería hallarse en el texto sin nombrarla.
El sujeto es algo tan inasible como la poesía, se evapora y no sabemos de qué se habla porque la poesía no es un referente, no es continente, es contenido. ¿Cómo creerla? (a la poeta) ¿qué argumentos me convencerían para que la creyese? La poesía sin cuerpo. Para ella el cuerpo no existe.  La soledad, el amor, el pensamiento, todo ello sin cuerpo alguno y sin historia, conceptos vagos o totalitarios, sin un reflejo de la clase de donde parte el discurso, ni del deseo que lo sostiene.




jueves, 19 de enero de 2017

del diario (Antiguos domicilios)





Según Gilles Deleuze, el concepto es un centro de vibraciones que no se corresponde con la realidad, pero permite que oigamos con ella. Los conceptos se definen por su capacidad de resonancia.Enfrentar el saber con el no-saber y empezar a pensar la meta de un pensamiento sin modelo, un pensamiento sumergido en lo pensado, y que inventa los conceptos que este necesita. Un pensamiento inmanente (no trascendente). Pensamiento sin imagen. No sé pensar sin imágenes;  caería en la sensación. La sensación carece de imágenes;  es un estado paradojal, no emocional. La emoción interrumpe el pensamiento puro.  ¿Pensamiento puro sin emoción?

lunes, 2 de enero de 2017

Xilófono de la infancia (Javier Pérez Walias)





Xilófono de infancia
Daguerrotipo de familia


Era verano, probablemente de 1965.
Aún nos aguardaban algunas cigüeñas negras en los campanarios negros, algunas
primaveras de Praga, viviendo, ojo por diente y diente por ojo, en el mayor
de los contrastes: el de la cal viva, el del carbón rojo y la ceniza. Aún
tendrían que pasar trenes y trenes vacíos antes de que llegaran el café con
leche, las medias lunas dulces a las alacenas, las burbujas naranjas del
atardecer en la pista, o los largometrajes, cayendo ya la oscuridad del gran
pañuelo del cielo, por unos céntimos.
Entretanto, mi madre y mis tías se afanaban en ordenarnos por edad, de mayor a menor,
como si fuéramos las notas de un xilófono infantil. Nos mantuvimos, por un
instante infinito, quietos y felices en el tiempo, en el orden cósmico. Un
fotógrafo, con blusón de raso, de los de cámara con fuelle, fijó la orografía del
momento en nuestra memoria de infancia. Bajo la luz solar del solsticio, la
pupila negra y dilatada de melancolía se había convertido, por la unción de un
sombrero de copa, en un presente histórico, en esta sucesión de despedidas.
Detrás quedó la ciudad de los idilios: la fuente de piedra (de la que algunos decían
que en su bola del mundo los operarios introducían barras de hielo para mitigar
la fiebre saliendo a chorros por sus caños de cobre). Al fondo, el palacio de los
marqueses o el vetusto buzón de correos con cabeza de león; más abajo, la
estrecha calle Ancha, el puesto del vendedor de girasoles y la Puerta de Coria.
Allí, junto al mismísimo arco de triunfo de la Puerta de Coria, la que fuera casa de mis
abuelos maternos. A los pies de aquel romántico, quedó preso este xilófono de la
vida, esta escala del universo.
Era verano, probablemente de 1965.

(Esta fotografía está tomada en Plasencia el pasado mes de noviembre de 2016, Javier me explicó que este poema lo escribió recordando su infancia. Colocaban a los niños de mayor a menor de altura formando un imaginado xilófono.  Me gustó la historia, me gustó el lugar, me gustaron los momentos aquellos)